nunca nos ponemos a contar cuantas buenas acciones o cuantas mala llegamos a tener, muchas veces no vemos si herimos a los demás y si lo hemos hecho ya no estamos tranquilo empieza a molestarnos esa duda y nuestra pregunta es ¿y si la ofendí?, en la actualidad las olvidan tener conciencia de lo que hacen comienzan a herir a los demás con su actitud o su prepotencia perdiendo así todo equilibro como persona, no distinguir entre lo malo y lo bueno, debe manejarnos con una conciencia activa sabiendo que nuestras accienes muestran lo que en verdad somos y que tenemos valores humanos.

La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien.

José De San Martín

 

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