No todo lo que se dice  en la palabra de Dios  lo ignoramos, es soló que nos cuesta dar ese paso a ser mejores personas, no sólo con el Señor si no con nuestro prójimo, todo consiste en la forma de pensar de cada ser humano, puede ser que nuestro egoísmo sea tan grande para no ver cómo pisoteamos a los demás en sentido figurado, así con esa actitud no podemos ayudar al prójimo, porque muchas veces nos negamos hacer un favor si no los piden, claro que nos debería de nacer de adentro de nosotros, sin embargo nos damos la vuelta al ver a la persona que nos pide ayuda.

Es difícil cambiar si crecimos con ese valor y voluntad de ayuda, nos falta ponernos en el zapato de otro para poder comprender, este mundo donde hay tanta maldad que la vemos y  se nos contagia, hay que tomar un poco de bondad y con gotas de humildad para ayudar al prójimo.

no niegues un favor a quien lo necesita, si está en tu mano hacérselo. Si tienes, no digas al prójimo: «Anda, vete; mañana te lo daré.» No trames daños contra tu prójimo, mientras él vive confiado contigo.

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