Si nos pusiéramos a pensar en que nuestra vida es afortunada por todas las cosas que tenemos, pero  no la vemos y creemos en lo opuesto, por el siempre hecho de estar vivos y despertar cada día, por tener trabajo y a todas las personas que amamos y que tenemos a nuestro alrededor, pero muchas nos sentimos desgraciados por no tener lo que el otro tiene, vamos por la vida quejándonos por todo lo que nos pasa, pero no vemos a las personas que sufren una enfermedad y ver como luchan por sus vida por tener otro día, ellos ven en su enfermedad  como una misión encargada por Dios, al ver como transforman su vida y la ven por e lado positivo,

Hay que descubrir lo afortunados que somos pero no solo eso, agradecerle a Dios por todo lo que nos da,  cuando estamos en una situación difícil, creemos que Dios nos abandona cuando Dios  nunca nos suelta de la mano, somos afortunados porque todos somos hijos de Dios, y tenemos una herencia en esa promesa.

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