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por pedro j. belmares

 Se dice que teniendo una discapacidad o una enfermedad  podemos saber si somos afortunados o desafortunados por la familia que tenemos, quienes nos aguantan o quien no, pues nuestro carácter es muy difícil para que nos soporten, sin embargo hay familias que no tienen de otra más que aguantar al enfermo durante un largo tiempo.

Hay personas enfermas o con alguna discapacidad severa  que son  un ejempló a seguir, pues aun así hacen una vida normal y llevan el pan de cada día a su casa, y por lo que  jamás tienen problemas con su familia, es por eso que yo siempre los he admirado pues son personas totalmente independiente y porque son afortunados.

Hay otros como en mi caso que si necesitan de los demás para ser una vida normal, a veces  tenemos dificultades con la comunicación en la familia, y eso nos hace la vida más complicada, al final el  culpable es uno, pero los que nos favorecen es que no toda tu familia puede  estar en contra de ti,

Yo me siento afortunado y a veces  desafortunado, afortunado por tener la familia que tengo desde mis abuelos,   y por tener a los padres que me tocaron,  desafortunado porque ha veces no encontró la compresión de algunas personas.

 

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